miércoles, 27 de abril de 2011

Y ahora no sé que hacer

No mientas, siempre lo has querido. Porque me pregunto ¿quién no ha deseado tener nunca un amor de película? No vivir en una película, solamente tener un momento en el que digas: "si, la realidad supera la ficcion" y sentir como por dentro te llena de satisfacción. Tener una casualidad, chocarte con alguien, conocer a alguien en una fiesta o gracias a ese o esa amigo o amiga que estas harto de que viva tantos amorios. Y no lo piensas, lo ignoras, una persona mas de cientas que ya has conocido en lo poco que llevas viviendo. Y sigues maldiciendo tu poca suerte a la espera de que algo ocurra. Y quedais, os veis un par de veces y ya sientes que es el amor de tu vida solamente porque te hace sentir bien, ese equilibrio y estabilidad que buscabas con ansias incluso antes de nacer. Y su sonrisa es otro punto a su favor, tan maravillosa... Luego llega el momento de las imagenes cortas pero intesas con una canción de fondo que afirma que aquí hay algo más, para dar paso a algo que no puede faltar en toda pelicula, "el desastre". Es el momento de tensión, donde todo se rompe de golpe y es decisivo para saber que ocurrirá en el final. A todos nos aflora la esperanza en ese preciso instante para que el final de la película acabará bien. Iras corriendo a la estación de tren o al aeropuerto para confesarle que nunca te has imaginado tu vida sin oler su piel antes de irme a dormir, y justo cuando amanece. Os abrazareis y terminará todo como la película que es. Pero en ocasiones el tren o el avión no espera a la esperanza, como ya he dicho, eso solo ocurre en las películas. Y ahora es cuando decido si quiero o no ir a buscarte bajo la lluvia.

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