martes, 28 de agosto de 2012

Estás


Te veo en sus ojos reflejada. Cada vez que la veo, un cálido recuerdo me abraza, una poderosa sensación que consigue derrumbarme. No estás, eso lo sé. Pero no puedo evitar revivir en ella tus recuerdos. Vives anclada en ella, en mí y en todos al mismo tiempo. Vacio, oscuro vacio repleto de la inmensa nada. Y duele, y pasan los minutos echándote de menos. Y llueve, tanto que casi no puedo ver el cielo aún nublado. Y digo ahora lo mucho que te quiero. Y la falta que me haces. Y que cada vez que la veo, siento que me miras a través de sus ojos. Y te quiero.

sábado, 25 de agosto de 2012

Si. Y no.


Rodaba cuesta abajo por la colina de detrás de casa. El roce de la hierba y del rocío de madrugada era agradable contra mi piel. Era como volver a nacer y ver por primera vez los ojos de tu madre. Era como caer en forma de lluvia una tarde de verano.  No sé si lo describo bien, pero era una sensación como nueva, aun que no lo fuese. Era revitalizante y feliz. Si, feliz. Esa era lo que me producía, felicidad. Un fuerte torrente de energía choco contra mi pecho convirtiéndome en millones de carcajadas que rompían el silencio del crepúsculo. Me importaba bien poco lo demás, estaba feliz. Que recuerdos. Subía, y rodaba. Estallando una y otra vez en dulzura. Y subía, y rodaba. Hasta que deje de subir. Me quedé bajo, y dejó de amanecer.

viernes, 17 de agosto de 2012

Soy, y no soy. Y vuelvo a ser, y lo olvido, y lloro, y me recuerdo. Y dejo de ser, para ser como era.

miércoles, 1 de agosto de 2012


El amor no está en los ojos, sino en el corazón, ni en las palabras, sino en el aire que compartimos al respirar.  El amor esta en tu interior, y no en esa capa exterior que no nos acompañará toda la vida. Estamos componiendo, ensayando para luego improvisar. Y aquí estamos, en mitad de un escenario, siendo protagonistas de nuestra propia vida, sin saber que personajes meter en nuestra obra. Y se baja el telón. Terminó la función. Y ahora no puede parar de llover, estaba escrito en nuestro guión. Ando, ando y ando, ¿y qué sigo encontrándome? Los mismos charcos de agua en los que se derraman por mis ojos, en los que están tu reflejo. Lo necesitamos, todos. Necesito, un final. No me sirven los continuará. Con seguridad, necesito saber que vas a estar. Conviértete en el último punto de ésta historia.