jueves, 28 de junio de 2012

Crece


Cuando somos más jóvenes no nos damos cuenta, pero si te sientas a mirar el cielo nocturno en el banco de un parque, te pasará como a mí. El cielo dejará de parecerte tan infinito, y te fijarás más en los pequeños detalles reales. Se terminarán las pequeñas ilusiones, despídete de los dientes de león, de las estrellas fugaces que ahora se convierten en fuegos artificiales. Y sobre todo, no te esperes ningún tren que coger a punto de partir, y mucho menos un avión. Adiós a las películas, ahora debes mirar a tus pies, y ver el suelo que pisas, repleto de cristales y colillas. Suciedad. Pero no todo es tan horrible, siempre queda un buen libro, siempre y cuando no lo cojas de historias imposibles. Ahora, es cuando te das cuenta que el tiempo pasa para todos, incluso para ti.