viernes, 8 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
Somos como zombies sin cerebro, dejandonos llevar por los impulsos, por las emociones. La furia, la alegría, la rabia, el deseo, la desesperación, la necesidad, la ansiedad, los celos, la pasión, el miedo.No nos importa que “ellos” nos aten, nos venden los ojos y nos lleven por donde quieren. Nos encanta más bien. Nos gusta sentir el dolor resurgiendo por cada poro de la piel, nos pone que nos azote la pena y nos excita cualquier caricia. Yo también me tapo los oidos cuando me dicen la verdad de que no está realmente bien, pero es por eso por lo que lo hacemos, porque es tentadora la idea del pecado. Date cuenta que somos gilipollas al pensar, que nunca podrás salir de donde entraste. Al pensar que te has perdido en un puto laberinto sin salida cuando tienes la respuesta justamente a tu lado. No quieres ver. Perdemos el control, y entramos entrace con la realidad, como marionetas de este estúpido espectáculo del que tú, eres partícipe pedazo de ignorante. Pero es que es eso lo que quieren, que pierdas.
Así soy yo.
Empecé a escribir sinceramente, no porque encontrara en mis palabras la via de escape para desahogarme, sino más bien, una forma de no sentirme por así decirlo, ignorado por completo. Escribir se había convertido en la manera de hacer llegar lo que siento a los demás sin la necesidad de hablar. No se si debería generalizar tanto, pero creo que todo aquel que escribe lo hace realmente porque busca que alguien lo lea, porque se siente satisfecho cuando alguien se da aludido por cualguier fragmento que has escrito, cuando alguien te presta un mínimo de atención. Es cierto que escribir ayuda a liberar toda una frustación que llevas guardando contigo, pero sin un lector, no conseguiríamos que todo ese cúmulo se aliviase por completo. Por otra parte, escribir párrafos y párrafos que sólo tu comprendes es más fácil que expresar todo un caos que encierra una persona con palabras frías. Por eso para mi, es mucho menos complicado escribir algo que pueda hacer sentir cualquier emoción o sensación con cada texto, que intentar explicar de algún modo lo que puedo llegar a sentir. Porque todo lo que duele o llena de alegría, no puede ser expresado con totalidad con necias palabras.